El espectro político
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo
En el abanico de resultados de las elecciones pasadas, algunos partidos se fortalecieron y otros deberán reinventarse, sobre todo los que no lograron siguiera un diputado.
Liberación Nacional salió fortalecido después de los casos de corrupción en que se vio involucrado. La apuesta a la reelección era la única tabla de salvación que podía aglutinar a sus partidarios alrededor de una figura emblemática y con prestigio como Óscar Arias.
El triunfo legislativo, muchísimo más holgado, tal vez no fue tan alegre como algunos presagiaban, pero fue de sumo valor político. Como partido, deberá cumplir dos tareas: recobrar la credibilidad en sus gobernantes, que por ocho años habían sido enviados a la "banca" por el electorado costarricense, y que por muy poco, con su mejor candidato, pudo extenderse a doce. La segunda será potenciar a futuros pretendientes a la presidencia, porque ya no hay más...
Diversidad ideológica. En Acción Ciudadana, el triunfo político que representó un virtual empate electoral perfila a Otton Solís como líder indiscutible; empero, no deberá cometer errores como cuando, mal asesorado, desacreditó infundadamente al TSE, lo que no le sumó y de seguro le restó. Tendrá que luchar contra el transfuguismo diputadil que tantos problemas le provoco en la fracción legislativa saliente.
El Movimiento Libertario demostró ser un partido de tres o cuatro ideas fuertes, sobre las que giró su propuesta directa y sencilla, pero de escasa sensibilidad social, por lo que buscará una posición menos radical para aglutinar nuevas fuerzas. Quedó claro que su popularidad fue más una moda mediática que un proyecto político. Su fracción se mantiene en seis diputados, igual que en la saliente antes del "gemelo tránsfuga". De seguro los nuevos representantes legislativos serán menos radicales en busca de un perfil con conciencia social. No se vislumbra un rival para Otto Guevara, siempre que la derecha socialcristiana, que al final le dio su adhesión, no disponga otra cosa.
El PUSC, como partido se tambalea, pero existe un gran potencial de socialcristianos que desintegrados repartieron votos en otras fuerzas políticas. Unos pocos votaron por el PLN, causa de la diferencia del triunfo; una gran cantidad ayudó al PAC en el último momento y otros tantos se mantuvieron en el partido y empujaron a una nada despreciable fracción de 5 diputados.
A disgusto. Sobre ese capital muchos pondrán sus ojos. Habrá que esperar qué sucede en los próximos meses para definir el rumbo de este caudal electoral, que da la impresión de no estar a gusto en esos partidos políticos. Es posible que una buena legislatura de José Manuel Echandi, de meteórica y disciplinada carrera política, pudiera aglutinar a esas fuerzas socialcristianas alrededor del PUN.
Figura también una fuerza en crecimiento: los movimientos cristianos que, unidos, tendrían de tres a cuatro diputados, con una inversión económica muy baja, ya que sus canales de proselitismo son diferentes de los tradicionales. Los demás partidos políticos tienen un panorama bastante gris, deberán reinventarse y buscar diferenciarse con propuestas novedosas; requieren cambios fundamentales en sus ideas y estructuras, o conformarse con aglutinarse en otras fuerzas que seguramente los van a absorber ante su inoperancia y debilidad.

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